Opinión: Cómo gestionar la Energía Personal para alcanzar un Alto Rendimiento Profesional

Por Gabriel Lama, TGLI

Desarrollarse en el mundo organizacional donde los desafíos son elevados y las presiones altas, sin comprometer salud y felicidad, pareciera ser una misión imposible.

Lo que primero recomiendo diferenciar es que “imposible” no es lo mismo que “difícil” o siquiera “muy difícil”.Efectivamente puede que nos cueste gestionarnos de manera óptima, pero una vez que aprendemos cómo hacerlo, nuestra vida definitivamente cambia para mejor.

“Nosotros gastamos nuestra salud construyendo nuestra riqueza… y entonces desesperadamente gastamos nuestra riqueza para recuperar nuestra salud.”  Robert T. Kiosaki.

De acuerdo al programa THE CORPORATE ATHLETE del Johnson&Johnson Human Performance Institute, creado por Jim Loehr y Jack Groppel ya hace más de 20 años en EE.UU. con el fin de contribuir a mejorar el rendimiento humano, el foco está en saber administrar correctamente la energía personal, inclusive más que el propio tiempo.

Por ejemplo, si un profesional está hasta 12 horas en su puesto de trabajo, no quiere decir que esté entregando su mejor energía para cumplir su objetivo con excelencia.¡Cantidad nunca ha sido sinónimo de calidad!

¿A quiénes y a qué estamos entregando nuestra mejor energía? Ese es el tipo de preguntas que realizamos en el Curso THE CORPORATE ATHLETE, el cual con The Global Leadership Institute trajimos a Chile recientemente, cuyo lanzamiento oficial seráel próximo martes 6 de junio en el Santiago Business&Conference Center.

El propósito del Programa en un formato curso de 8 horas, es trabajar de manera muy interactiva con los participantes, reflexionando, planificando, entregando herramientas y las recomendaciones más efectivas y comprobadas científicamente en torno a la mejora del rendimiento humano.

Hablamos de la optimización de la energía física, emocional, mental y espiritual.

Los profesionales que han participado de este curso han mejorado en hasta un 56% su productividad y su resiliencia en un 61%. Además, los beneficios sobrepasan considerablemente la dimensión laboral, favoreciendo significativamente la vida familiar.

Opinión: ¿Cómo ser exitosos en conversaciones difíciles?

Por Gabriel Lama, TGLI

En la nota anterior, el foco de la “conversación” estuvo en nosotros mismos y la importancia de hacerse consciente de lo que nos estamos diciendo en privado, de manera silenciosa, a fin de convertir estas conversaciones en un poderoso propulsor para la autoconfianza y autoeficacia.

Hoy la “conversación” incluirá al otro y cómo podemos ser exitosos al plantear nuestro punto de vista, generando cambios positivos en la relación y/o entorno, aun cuando sabemos que será una conversación difícil dado el juicio previo que tenemos.

Un recordatorio simple para que no nos olvidemos de escuchar más de lo que hablamos, es que tenemos dos orejas y una boca. De hecho, como dice el proverbio chino, ‘si vas a romper el silencio, que sea para mejorarlo’ ”.
Lo primero a tener en cuenta es qué buscamos lograr con dicha conversación, cuál será la mejora a generar, sea para nuestro bienestar, el de otros, para el bien común, u organizacional, cuando el tema a tratar se vincula a lo laboral.

Luego de ello, elegir el contexto apropiado. Aquí me refiero a que elijamos el momento y lugar adecuado para tener dicha conversación. O sea, chequear como está nuestra emocionalidad y la del otro, donde debe primar la tranquilidad, confianza, apertura y flexibilidad. También elegir un lugar resguardado, a fin de que nos sintamos mutuamente protegidos y no expuestos.

Teniendo esos dos primeros pasos desarrollados, lo siguiente será disponernos a escuchar. Uno de los hábitos de las personas altamente efectivas, según lo planteado por Stephen Covey, es justamente “comprender antes de ser comprendido”. Un recordatorio simple para que no nos olvidemos de escuchar más de lo que hablamos, es que tenemos dos orejas y una boca. De hecho, como dice el proverbio chino, “si vas a romper el silencio, que sea para mejorarlo”.

Otra forma de sostener la escucha es que indaguemos más, lo que significa preguntar y observar atentamente lo que otro nos expresa con sus palabras y con sus gestos, para entender de manera óptima lo que nos está tratando de decir.Considerar que una de las características de los equipos de alto desempeño y de los grandes líderes en sus conversaciones, es el óptimo equilibrio entre indagar y proponer.

Lo más importante será asegurarnos de que la conversación fluya de manera amable, donde ninguna de las partes se sienta amenazada, de lo contrario nuestro reaccionar más primitivo de “atacar o huir” puede entrar en acción y la conversación no llegará a buen término, o inclusive no terminará.

Para asegurarnos de cumplir con todos los puntos anteriores, deberemos “observarnos” en la conversación, junto al observar el otro. Es como si lográramos tener un dron sobre nosotros, viéndonos en la situación, para poder corregir el rumbo si es que nos desviamos. En tal caso, la clave estará en respirar profundo y conectarnos con lo que estamos buscando cambiar para mejor, sin dejarse llevar por el fervor de la conversación.

Cerrando esta nota quisiera decir que toda conversación que evitamos tener, probablemente se debe a que no nos sentimos preparados para tenerla. Por ende,el prepararse para una conversación, con optimismo y considerando todas las recomendaciones planteadas en este texto, podría generarles resultados satisfactorios, que, con la práctica, podrían ser sobresalientes.

Referencia: http://pyme.emol.com/9010/opinion-exitosos-conversaciones-dificiles/

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