26 enero, 2018 admin

Entrevista a Cornelia Sonnenberg

Cornelia Sonnenberg Gerente General de Camchal:

“Tengo extremadamente claro que nada, pero nada lo hace uno solo y por lo tanto para mí, todos estos logros son solamente posibles porque puedo concretar las ideas junto a un equipo”

A través de una conversación cercana y amena, Cornelia Sonnenberg le contó a Gabriel Lama, Gerente General de The Global Leadership Institute, sus experiencias en Chile, su trayectoria, sus desafíos y compartió su mirada frente a lo que significa liderar una organización.

¿Quién es Cornelia? ¿Qué te identifica como persona y profesional?

Soy alemana, llevo más de 30 años en Chile, tengo familia chilena, marido chileno, un hijo nacido en Alemania, los otros dos en Chile, creo que soy un buen mix entre ambos países. Soy una profesional que me he desarrollado durante los años, de profesión economista, en la Cámara misma empecé en un área específica, primero con Marlene en ferias y después fui construyendo el área comercial, llevo más de 20 años en la Cámara y hace 10 años soy Gerente General.  Soy una persona a la que le gustan los desafíos, construir proyectos, iniciativas y estoy muy feliz en mi trabajo, porque me ofrece la posibilidad de ir desarrollando nuevos temas. Además, tengo un equipo que hace que disfrute el trabajo, me encanta ver a mi gente y trabajar con ellos.

¿Qué es para ti el liderazgo?

El liderazgo lo he ido aprendiendo en la medida que he desarrollado mis trabajos, y después obviamente he tomado cursos y capacitaciones para incorporar habilidades de liderazgo.  Pero en mi experiencia, creo que uno va construyendo una manera de liderar en la que tiene que ser autentico y que tiene que coincidir también con lo que uno es en términos de personalidad y en términos profesionales, por lo tanto, a mí me gusta el liderazgo que se ejerce por convicción, que logre motivar y entusiasmar, más que por el tema jerárquico.  El liderazgo, para mí, es ser capaz de darle al grupo de gente con los que uno trabaja un objetivo, y permitir que cada uno de ellos se desarrolle, avance y sienta en su trabajo la satisfacción de hacer cosas con sentido y con las cuales aportas finalmente, algo a la sociedad, a tu entorno, a tu empresa y a tu familia.

A propósito del liderazgo, has sido elegida ya en 3 oportunidades entre las 100 mujeres líderes de Chile ¿qué significa eso para ti?

No percibo que ese reconocimiento sea a mí como Cornelia sino más bien sea a mi persona  como Gerente General de la CAMCHAL y en ese sentido me tiene muy contenta porque al final de cuentas demuestra que lo que hacemos como Cámara efectivamente es un aporte reconocido por la sociedad. Y, tengo extremadamente claro que nada, pero nada, lo hace uno solo y por lo tanto para mí, todos estos logros son solamente posibles porque puedo concretar las ideas junto a un equipo.

¿Cómo ves el papel de la mujer líder y empresaria hoy en Chile?

Yo creo que las mujeres han avanzado muchísimo, cuando yo llegue en el año 86 a Chile se veían muy pocas mujeres, ya sea en rangos mayores de las empresas o en organizaciones y ni hablar de los gremios, etc. Hay obviamente una enorme cantidad de mujeres que en cualquiera de sus roles ejercen un liderazgo, muchas mujeres solas a cargo de sus familias desarrollan un tremendo liderazgo al lograr llevar adelante a sus familias. Hay cualquier cantidad de mujeres emprendedoras, pequeñas empresarias, quienes al final de cuentas desarrollan un liderazgo. Lo que pasa es que la sociedad mira o evalúa muchas veces en términos de visibilidad los rangos mayores del management en las empresas o las caras visibles de las asociaciones gremiales, o las figuras  de la política. Y claro, si evaluamos eso, sigue habiendo pocas mujeres en el top management y en los directorios. Hay un número creciente, pero sigue siendo claramente una minoría y lo mismo en política. Sin embargo, yo siento que esto es un tema que también es responsabilidad nuestra, no veo que la sociedad conscientemente te lo impida. Siento que son responsabilidades absolutamente compartidas porque claramente para las mujeres asumir responsabilidades mayores, que generalmente implican tiempos mayores, mayor intensidad de compromiso, tienes que ser capaz de llevarlo y asumirlo también dentro de tu vida familiar, y, de hecho, el que yo haya desarrollado lo que he logrado, se lo debo en enorme medida también a mi marido que me ha dado el respaldo necesario.

¿Tú crees que para poder alcanzar el éxito profesional y sobresalir en el ámbito empresarial las mujeres necesitan alguna cualidad o competencia distinta a los hombres?

Competencias si, de todas maneras, creo que necesitas una base sólida de formación, tienes que ser buena profesional y probarlo en un 100%. Es una combinación de profesionalismo con convicción, que, obviamente, tienes que ir construyendo como cualquiera y transmitirlo de una manera autentica. Con respecto al género, no creo que influya tanto, al final el éxito empresarial y profesional tiene mucho que ver con la pasión por las cosas. Uno debe tener pasión por hacer las cosas bien, por la excelencia, pasión y curiosidad por ver nuevos temas, mucha constancia y mucho aguante. En muchas ocasiones he sido muy tozuda, pero por lo mismo hemos alcanzado nuestros logros. Yo creo que estos elementos, son para cualquiera, hombres o mujeres, la base del éxito.

En tu carrera ¿te encontraste con alguna dificultad o desafío que fuera significativo para ti?

Creo que siempre he enfrentado desafíos, cuando llegue a Chile en los años 80’ la situación económica era terrible, una alta cesantía, no encontré trabajo como economista, por lo que  empecé a trabajar en cualquier cosa, hice clases de alemán, traducciones, llegue a vender papel de regalo en la época de pascua, después, estuve media jornada en una Fundación que apoyaba a menores en situación de pobreza- Mi primer trabajo regular fue en el rubro químico, en una empresa alemana, que hoy ya no existe.  Los desafíos los he ido tomando a medida en que veo que hay una oportunidad. He tenido siempre la tremenda suerte de encontrarme con jefes que me dejaron el espacio para crecer. Un cambio que realmente  no me fue fácil, fue pasar de ser colega a ser jefa, eso fue un desafío realmente mayor, porque obviamente tienes una relación distinta, de colega a colega  y que han crecido juntos. Cuando  das el salto y de repente eres la Gerente General, te encuentras con situaciones donde debes    tomar decisiones respecto a  cosas que eventualmente habrías visto con otros ojos mientras eras colega. Yo puedo vivir con el stress, con la tensión de proyectos difíciles, donde te caes y te levantas de nuevo e insistes de nuevo.  Pero lo que siempre me implica noches sin dormir son las reestructuraciones y las desvinculaciones; las desvinculaciones siguen siendo para mí el tema más difícil porque uno se  involucra en los temas personales. Yo tengo un estilo muy horizontal, trabajo con la puerta abierta, la gente me conoce, me conversa, almuerzo acá en la oficina, entonces no me siento tan diferente en ese sentido. Conozco desde el junior a mis gerentes y tomar este tipo de decisiones es siempre muy duro y para mí es un tema que me afecta en términos emocionales. Sin embargo, he tenido que aprender que son absolutamente necesarias,  porque uno es responsable por el equipo entero y no puede perjudicar a la organización por consideraciones individuales.

Una cualidad fundamental de los líderes extraordinarios es la horizontalidad… Cómo líder, ¿Qué beneficio le ves a la horizontalidad?

Yo creo que tiene mucho que ver con uno mismo, esa horizontalidad o esa cercanía que al final de cuentas tu gente tiene contigo, permite un liderazgo finalmente más natural.

Soy una convencida de que un liderazgo horizontal y  no por jerarquías o  por imposición, funciona bien, porque uno capta mucho mejor las capacidades que tiene el cada uno, puede entender mejor también cuando algo no le funciona, tienes más chance a ayudar a que se encuentren soluciones y guiar a los otros a enfrentar las situaciones complicadas y, al final,  lleva a que el equipo entero tenga una lealtad distinta, un compromiso con la organización. Nosotros aquí sacamos proyectos adelante con un punch, con un compromiso personal de cada uno que es increíble, y hay una sensación de equipo donde todos importamos y los logros son de todos.

Un desafío que tiene hoy el liderazgo es hacer convivir de una manera en que se beneficien y se complementen las diferentes generaciones. En nuestra organización tenemos un tema intercultural tremendo, en mentalidades alemanas, mentalidades puramente chilenas, tenemos un mix de alemanes, chilenos, chileno alemanes y dos colombianas, y las operaciones reflejan, en ese sentido, el cambio hacia una sociedad más multicultural y el desafío es hacer conversar esta diversidad para que te agregue valor.

¿Y qué crees que requieren las organizaciones para que eso resulte?

Tratar de entenderlos. Yo creo que la generación de los “viejos”, hablando de la gente que llevamos más tiempo acá,  y que ha vivido la transformación de la Cámara de una oficina chiquita a una gran organización, se siente  200% camiseteados, porque en el fondo siente que es su guagua y por ello está dispuesta a trabajar hasta la hora que sea. Pero no pueden esperar ni exigir que las nuevas generaciones entren en lo mismo, ya que ellos están partiendo y, por lo tanto, no tienen por qué entender de que para ti las cosas tienen otra tradición.

Ellos trabajan muy bien, dan todo aquí, pero dentro de un horario establecido. Son visiones que son influenciadas por el desarrollo de cada uno, por el entorno y por la educación también, y no por eso son de menor valor. Yo creo que los jóvenes tienen mucha razón en mirar las cosas de manera distinta, muchas veces más crítica y hay que tomarlo como un tremendo aporte que tensiona un poco las otras miradas, pero lo complementa.

Entonces, que te quiero decir. Yo creo que hay que mantenerse extremadamente abierto y tratar de entender, al mismo tiempo creo que una organización tiene derecho a decir también “mira, nosotros funcionamos de tal o cual manera” y yo creo también que, así como para educar a los niños se necesitan algunas reglas, una organización también necesita reglas, valores, criterios. Obviamente  tienes que hacer el esfuerzo de explicitarlos, explicarlos, transparentarlos, porque lo peor que te puede pasar es  sentir que hay tensión sin  que nadie  tiene clara consciencia del porqué, pero que está ahí en el aire y eso es lo más terrible para el clima de trabajo. Yo aprendí que uno tiene derecho a definir valores, criterios y reglas, porque de otra manera no funciona la vida. Pero claramente entonces hay gente que sí funciona bien en ese marco, como otros que no. En general, yo exijo mucho respeto mutuo entre todos.

Escucho que la comunicación abierta y transparente es clave. ¿Lo ves así?

Efectivamente, es tremendo el tema de la comunicación. Tú te puedes quebrar la cabeza, decirlo y después escribirlo e igual cuesta un mundo transmitir en la frecuencia adecuada para que llegue de manera clara y asegurar que esa sea la misma frecuencia en la que todos transmiten. Pero hay que hacerlo y buscar la mejor manera de comunicar.

Cornelia finalmente, ¿qué destacas de la mujer actual y cuál podría ser un último mensaje a estas mujeres que también tratan de abrirse camino en el mundo organizacional, empresarial, gerencial, dado tu experiencia?

Yo creo que la mujer actual es una mujer que ya viene con más bagaje educacional, con más estudios, por lo tanto, entra con las competencias básicas mucho más desarrolladas, una mujer que es consciente y orgullosa de lo que ha logrado y que tiene una mirada mucho más emancipada de sí misma y del mundo a su alrededor, que tiene una manera mucho más segura de plantarse ante los desafíos y ante la sociedad. Entonces veo a las mujeres con mucho más potencial que nosotros cuando empezamos. Además, el mundo, también, está más dispuesto a considerarlas y yo les diría que al final de cuentas depende de ellas no más. Esto no se va a resolver por cuotas, puede ayudar, pero no se va a resolver por leyes, al final depende de uno, creerse el cuento, creer en sí mismo, buscarse aliados, tener buenos equipos, porque nadie nunca lo hace solo.  Este también sería un mensaje desde mi perspectiva, plantearse a sí solo como yo no más y diseñar mi camino, eso no va a funcionar. Yo creo que el desarrollo va siempre junto y dentro del entorno de un equipo y la mujer va a ser líder en la medida que sea capaz también de liderar un equipo que crece con ella.

mosorio@tgli.cl

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